viernes, 3 de febrero de 2017

De marcas va la cosa


Un tema como este podría requerir, según el tono del artículo y la seriedad del que se le quisiera revestir, de una profunda documentación, e incluso decenas de entrevistas a muchos jugadores y jugadoras. Pero me voy a limitar a dar una simple opinión personal, una percepción general a vista de pájaro de lo que yo creo que está más extendido, por lo que pido que se me lea como lo que va a ser, opinión pura, subjetiva. No sé si calificar este tema de "mal" o de "costumbre", en cualquier caso es el motor principal de discusión, de argumentación y de actuación general. Es el eje de ataque y defensa de cada generación de videojuegos.

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Las marcas, en los videojuegos, representan siempre un estandarte. Al igual que una familia feudal tenía su escudo y simbología propia, hoy en día un jugador requiere, tiene esa imperiosa necesidad de identificarse con una casa concreta. Si en "Juego de Tronos" sabemos identificar los rasgos de cada Reino o facción por unos rasgos comunes, actuación determinada y principios compartidos de sus miembros, en el mundo del videojuego y más concretamente en España ha sido así también. Cuando yo empecé a usar YouTube activamente en 2008, Facebook poco después y Twitter en 2011, en estos años de servicio he ido conociendo gente que recordaba efusivamente "guerras" antiguas. Unas en las que yo nunca he participado, de las que solo me queda constancia por charlas, conversaciones ajenas y chascarrillos.

Hablo de la rivalidad brutal entre usuarios de Zx Spectrum contra Commodore 64, de Amstrad CPC contra otros, o de los defensores a ultranza de MSX que se palpa en redes hoy día. Me resulta curioso comprobar que esto viene de viejo. Que ya en los años 80, existía en cierto modo un antagonismo en torno al hardware que la gente se creaba. En la práctica, más gente actuaba pacíficamente y terminaba yendo a casa de sus amigos a jugar con lo de la competencia, pero en el fondo cada jugador se creaba su microclima, su facción. Incluso siendo niños, peor aún; ya desde esa edad es mucho más fácil convertir en recuerdos y en lo habitual una impronta de rivalidad o identataria con un producto. Y todo, asociado SIEMPRE al hardware que se usaba, y no tanto a la calidad individual del software, a la suma de los videojuegos que se tenían o se habían jugado.



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Me resulta imposible aprender de la época de estos ordenadores si todo son pullas.


La guerra de sistemas empieza por el hardware en sí mismo y se acaba concretando en ejemplos de "mejores conversiones" y "exclusivos". Lenguaje este bastante moderno y que usamos constantemente de forma anacrónica, ya que las comparativas técnicas suelen darse mucho más ahora que tenemos visión y capacidad crítica, que cuando éramos pequeños o más jóvenes y nos daba totalmente igual. Podríamos decir, prácticamente, que la guerra de los 80 se está viviendo ahora, tratándose antes seguramente de batallas aisladas y no tan documentadas. Claro que había piques, pero no con la envergadura y trascendencia pública que ahora existe. La falta de información técnica o sectores realmente especializados era notable, así que no mucha gente podría estar debidamente informada y tener acceso a todos los microordenadores. Internet como escaparate público está sirviendo para expulsar ese veneno que se llevaba dentro, el cual, no valía nada en su momento. Pero hacer ruido es fácil y que alguien les siga el juego aún más. De hecho, si no existiese esta comunicación multidireccional e instantánea, nadie les haría caso. ¿Hay ganas de follón por un falso recuerdo de antiguo follón? ¿Fueron esas famosas guerras de sistemas reales, o ese pique se ha exagerado con el tiempo? ¿Se está prefiriendo recordar la rivalidad antes que la hermandad?

Tengo 27 años. No viví lo que he descrito en el anterior párrafo, pero leyendo a mis compañeros más mayores tengo una sesgada sensación de que estaban todo el día a palos. Estoy seguro que no es su intención, y que seguramente ellos y ellas sean conscientes de que están eligiendo contar mal esa época. Para las personas de mi generación, la "guerra de los 80" está siendo aprendida como una década de carnicería, y no tanto de compañerismo, de autodescubrimiento, de fijación por un hobby que siguen amando. Me están transmitiendo mal la historia, mezclando ya difusos recuerdos con una rivalidad que es HOY cuando se produce, y no tanto hace 30 años. Un auténtico clima de barbarie, pullas y monólogos larguísimos intentando sentar cátedra que aburren hasta a los que los escriben. No os hablo ya de ámbitos más restringidos como los grupos temáticos de Facebook. Os juro por mi madre que me he tenido que salir del 90% de grupos de videojuegos en los que he estado, es un clima de Mordor con aire irrespirable lleno de monologuistas, curiosamente anquilosados en estas décadas. Imposible aprender, argumentar o conocer un pasado que no he vivido por mi edad si tengo que atender a este tipo de sitios. De verdad, es una cosa bárbara, literalmente he huído de esos lugares.


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¿Grupos de FB? Nunca mais.
Ahora selecciono con microscopio dónde comento.

¿He quedado contaminado? Examinando la década que a mi me tocó vivir (los 90), tampoco encuentro consuelo con SNES vs. Megadrive. Yo mismo estoy teniendo también una falsa y extraña sensación de que hubo una guerra brutal de 16 bits, cuando esa guerra, de nuevo, se está viviendo ahora. En esta desgraciadamente si he participado colateralmente por tener una favorita, sin embargo llevo muchos años ya jugando a la otra que apenas conocí para equilibrar la balanza, y además, conociendo a los terceros bandos, aquellos que se metieron de refilón en esta cruda década llena de competencia (cruda ya que muchos fracasaron por el camino). No quiero que las personas más jóvenes que yo aprendan de mi que "sobreviví a una cruenta guerra", porque no la hubo, no en mis esferas y desde luego esas peleítas tontas no puedo denominarlas con ese nombre. Lo más que yo viví fueron piques aislados con mi vecino y mejor amigo por aquel entonces, que se resolvían yendo a su casa a jugar o él a la mía. ¿Esa es la guerra que pretendemos vender los de la generación 16-bit? Pues hablando mal, menuda mierda de historia bélica. No hay por donde cogerla. Algunas personas recordarán ambientes más moviditos en videoclubs o recreativos, pero desde luego que todos hemos sobrevivido, luego tanta sangre no habría. Un pique que duraba un rato, y que desde luego ha servido para exacerbarlo y traerlo al presente siglo, contado en forma de hazaña y gesta épica. Me arrepiento de haber colaborado indirectamente en estos piques, pero una cosa que jamás he hecho es ir a molestar a los que pensaran diferente a mi.

No entendemos los videojuegos de otro modo, las marcas gobiernan nuestro criterio. No hay apenas análisis estricto, objetivo y minucioso del software que se genera; se pretende abordar siempre el conocimiento de una época examinando únicamente el hardware. ¿Cómo diablos vamos a querer conocer una generación concreta si no es citando los juegos que hubo? Y de citarlos, ¿por qué siempre los mismos trillados ejemplos? ¿Por qué jugarse la suerte de media década de máquina a los dos o tres mismos casos enfrentados? No existe cosa más sesgada y parcial que buscar el conocimiento desde el rencor. Llevo años, AÑOS intentando informarme bien de la década de los 80 en videojuegos y estoy obteniendo únicamente sermones de lo que debería pensar. Incluso, joder, lo que debería haberse tenido. ¿Pero qué maldita dictadura es esa? Esta actitud reparte-carnets es peligrosa y desintegra cualquier cosa que toca. Sumémosle a lo anterior encuestas que preguntan una y otra vez lo mismo. Duelos repetidos. Las mismas absurdas peleas en redes sociales. La misma jerga. Atribuirse la razón pura. Parad ya, os lo ruego. Al final, estoy jugando sin más yo mismo para formarme una opinión, cuando el mero hecho de hablar y escuchar a los jugadores de estas épocas debería bastarme para tener unas impresiones, pero cada día me cuesta más, sinceramente.

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 Estoy de este ejemplo hasta los mismísimos. No sabéis cuánto.


Siguiendo el razonamiento, las guerras si han existido, pero en otros ámbitos. Comercialmente las grandes compañías siempre se han sacado los ojos, falseando si era necesario las características de un sistema, ensalzando virtudes de una manera absurda (inventando si hacía falta lenguaje), todo por y para facilitar las ventas, incurriendo en triquiñuelas y ataques a la competencia que hoy en día serían ilegales de manual (pocas batallas en los tribunales se han librado para la cantidad de puñaladas traperas que se efectuaron). La de mentiras que nos hemos tragado de nuestros "Dioses electrónicos" es de traca. Todo era y es marketing, somos los usuarios los que hemos hecho nuestra esa rivalidad entre compañías. El usuario, claro benefactor de los bienes de consumo que producían, nos hemos adueñado de las mentiras, golpes bajos y atmósfera bélica de esos productores, que en el fondo sólo buscaban y buscan nuestro dinero. ¿Merece pues la pena pelearse por campañas que iban dirigidas a su subsistencia como marcas, a nuestro convencimiento a través del bolsillo? ¿De qué sirve hoy día identificarse con un producto comercial? ¿Qué historia queremos escribir? Hoy en día, las guerras siguen. Internet y el anonimato se está encargando de crear verdaderos climas de desasosiego, enemistad y confrontación constante. Pero es muy fácil escurrir el bulto y culpar a la chavalada de hoy. A su modo, los de los 80 y 90 somos peores, ya con todas esas tonterías en teoría "superadas", estamos guerreando sobre otra guerra, inventando absurdas historias y soltando monólogos rancios, caducos y sin límites. No se debería llamar guerra de marcas o de sistemas, se debería llamar por su nombre, "guerra de egos".

Una última conclusión final: ¿De verdad queréis que vuestra década de iniciación en los videojuegos sea recordada como un campo de batalla, hostil, llena de intolerancia? Porque sinceramente, estáis dejando muchos y muchas la década de los 80 como un estercolero. Menos mal que sé que la cosa no fue así, porque tiene tela que haya gente deslomándose organizando eventos, volviendo a programar para esos ordenadores y consolas, y que unos cuantos que hacen mucho ruído se destrocen como perros de presa, dañando a su vez la historia original. Ahí la lleváis la reflexión, un saludo.

fran_friki


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